Quiénes Somos

Somos cristianos cansados de la religión muerta y de la iglesia tibia, inactiva, egoísta ante la sed de la humanidad. Hombres y mujeres que creemos en un cristianismo unido, único, encolumnado tras las enseñanzas de Jesucristo. Por eso no nos gustan las denominaciones. Somos católicos, evangélicos, protestantes… pero preferimos llamarnos simplemente cristianos.

Hablamos de “cristianismo revolucionario” como un llamado de atención, una motivación transformadora y un sencilla y profunda vocación que nos impulsa a contagiar un cambio radical en la evangelización de nuestros países.

REVOLUCIÓN (def.) No debemos temer al término revolución, originado en el positivo concepto de re-evolución, de giro, de cambio, no a la idea de violencia o ruptura. El cristianismo original, de los tiempos apostólicos, fue una verdadera “revolución” para la religión contemporánea y para el imperio romano. Una “revolución” es un cambio o transformación radical respecto al pasado inmediato, que se puede producir simultáneamente en distintos ámbitos (social, económico, cultural, religioso, etc.). Los cambios revolucionarios tienen consecuencias trascendentales y suelen percibirse como súbitos y violentos, ya que se trata de una ruptura del orden establecido. Las revoluciones nacen como consecuencia de procesos históricos y de construcciones colectivas. Hoy es tiempo de cambiar, de asumir el verdadero rol de la fe cristiana, y dejando de ser tibios, continuar la revolución primitiva.

El Cristianismo Revolucionario es un movimiento espiritual y social por excelencia que expresa su razón existencial sobre la realidad de una iglesia dividida, tibia y alejada de un mundo convulsionado y decadente, urgido de soluciones y respuestas verdaderas.

Volver a las bases de un cristianismo sin dogmatismos. Proponer el rescate de los ideales de la iglesia primitiva. Propagar la fe como potencia creadora. Tender, en la unidad de los creyentes, a la realización individual y social. Predicar el evangelio del Reino de Dios como único y excluyente mensaje. Abandonar la liturgia que alejó a millones de personas de la fe. Vivir un cristianismo real, basado en los hechos y no en la doctrina. Eso es sobre todo, y básicamente lo que inspira este “cristianismo revolucionario.

Porque no hay mayor revolución que volver a las fuentes y recuperar la inspiración que hace 2.000 años iluminó al mundo con esperanza y amor.

Súmese y participe.

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Libertad condicional no es libertad

Digo -con no escasa tristeza- que la libertad confesada por la mayoría de los cristianos contemporáneos se me parece demasiado a la libertad que disfrutan los presos caminando una mañana soleada por el patio de la cárcel en la que viven encerrados. Sienten que pueden caminar sin el peso de las cadenas que hasta hace poco arrastraban, pero no atinan a ver los inexpugnables muros que los rodean, ocultándoles el más allá de sus finitas visiones.

Dicen que Cristo les hizo libres, pero sufren las carencias y afanes de la vida material como si todavía estuvieran condenados a su muerte.

Dicen estar felices de su libertad, pero lloran, sufren y se retuercen en la frustración de no poder tener lo que realmente desea su corazón.

Confiesan ser dueños de su pensamiento, pero se arrastran siempre detrás de las doctrinas humanas que mejor se ajustan a lo que sus íntimas ambiciones quieren escuchar.

Dicen tener depositada su vida en Cristo, pero tienen su tesoro depositado en los bienes que poseen, o en el sueño de aquellos que van a poseer un día de estos.

Testifican de su fe en el poder de Dios, pero sus hechos muestran que le temen más que nada al poder de un diablo siempre protagonista de su día, cuya derrota a manos de su libertador –Jesucristo- aparentan ignorar.

Hablan de la gloria de Dios, y de labios le honran, pero arden de deseo por el brillo y los placeres de este mundo con un ansia inconfesable.

Hablan del amor de Dios que los salvó, olvidando el desgarrado pedido de ese mismo Dios para que sean capaces de amar a los que les rodean, proveyéndoles para su necesidad material y espiritual.

Encerrados en una cárcel de prejuicios, pecados, hipocresías, legalismos, ambiciones y miserias, la mayoría de los que hoy en miles de grupos y congregaciones se confiesan cristianos, no ha conocido la verdadera libertad de cuerpo, alma y espíritu que Cristo nos compró. La amplísima mayoría de los creyentes en Cristo de nuestro tiempo dice ser libre, pero vive cautivo.

Estar de a ratos fuera de la celda difiere tanto de ser verdaderamente “libre” de condena, como sentirse conforme con la vida cristiana dentro de la seguridad de la iglesia difiere del ser verdaderamente “libre” de la maldición de la carne y de la muerte a la que estamos condenados.

Es “libre” el preso que cumple su condena o que alcanza el mérito -propio o concedido por una autoridad superior- de decidir por sus actos y vivir sin cadenas, ni rejas, ni muros que le impidan ver el sol desde que nace hasta que se pone.

de “Apología del Cristianismo”
Guillermo Dowyer

El único camino a una libertad verdadera

“Jesús se dirigió entonces a los que habían creído en él, y les dijo:
Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos;
y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres”.

Muchas veces me sorprendí al leer un conocido pasaje de la palabra de Dios y entender un sentido que ayer no le daba. Anoche me pasó con este pasaje del encabezado. Claramente su enunciado me es bien conocido y comprendido, al menos en su aspecto superficial que nos explica la importancia de permanecer en la enseñanza de Jesús y conocer la verdad, con la consabida promesa de libertad que implica. Pero hay más. Siempre hay más.

Acabo de comprender, a la luz de la enseñanza de su Espíritu, que ese versículo no es sólo un enunciado aleatorio. No es una combinación casual de frases, como suele leerse. Es una escalera, una sucesión de peldaños filosóficos, teóricos, que enseñan un proceso perfecto que Dios nos revela en su evangelio, como el camino de superación hacia la libertad verdadera.

Veamos. Resumiendo, lo que Jesús enseña es el camino a la libertad definitiva que el nos compró. No es casual, no es un hecho instantáneo ni gratuito. Hay que alcanzarla, escalando paso a paso.

Él dice que hay niveles para llegar a eso, y que el primero es mantenerse fiel a sus enseñanzas. Claramente hay un paso previo –implícito- que es haber conocido y entendido las enseñanzas de Jesús. Luego, el mandato es ser fieles a lo que Él enseño. Sólo así o entonces, seremos verdaderamente sus discípulos. Es una condición. No puede saltearse un peldaño. Jesús lo enseña así, no yo.

Podríamos hablar horas sólo de este detalle, pero sólo resaltaré dos cosas. Primero la importancia de un hecho que muchos religiosos modernos dejan pasar por alto, como es el del autor de las enseñanzas a las que nos ceñimos y bajo las que nos instruimos. Jesús manda que sean “sus” enseñanzas, no otras. Resuena en mi mente desde que entendí este proceso, su tan frecuente frase “oíste que fue dicho… más yo digo…” marcando una sustancial diferencia entre su enseñanza y la de otros antiguos.

Lo otro que me parece vital señalar es que luego de ello, y sólo luego de ello, Jesús dice que podemos ser sus discípulos. Antes de este sometimiento a su enseñanza –y a su natural puesta en práctica- podremos ser sus seguidores, sus fieles, sus adeptos. Pero la categoría de discípulo requiere un compromiso mayor con su sabiduría.

Luego, un paso más en el camino de la sabiduría, hacia la libertad. Bajo la condición de discípulos se produce una mayor revelación, necesariamente. El discípulo conoce los secretos de su maestro, el discípulo comparte más tiempo con su maestro, el discípulo tiene enseñanzas superiores de su maestro. Y en ese nuevo bagaje de conocimiento, Jesús promete dar a sus “amigos”, acceso a la verdad. No a cualquier verdad, sino a la verdad suprema de su evangelio, a la revelación de su reino, que permanece velada a quienes –por no haber permanecido en sus enseñanzas- son apenas sus seguidores ciegos.

Finalmente, el fruto natural del conocimiento de la verdad es el último peldaño de esta escala virtuosa que Dios nos promete a sus herederos. Seremos libres. Porque la libertad es el fruto de la verdad.

Muchos parecen libres, se confiesan libres, y hasta se creen libres. Pero sus vidas no muestran los frutos de esa verdadera libertad que Jesús promete a los que caminan los peldaños de su proceso libertador.

¿Cuál es tu cárcel, tu cepo, tus cadenas? Vos lo sabes mejor que nadie. Problemas, frustración, soledad, tristeza, religión, falta de frutos, tibieza, miedo… la que sea, y quizás todo eso junto y más. Pero recuerda. Ahora lo sabes. La verdad revelada a sus discípulos, conocida y aceptada de corazón, es el único medio para llegar a ser verdaderamente libres.

Guillermo Dowyer
28 de Abril de 2013

Misión América: viento en popa

Desde la patagonia argentina te compartimos algunas de las cosas que vamos logrando, y de cómo es vivir esta misión por los caminos de América. Ojalá al leer sientas ganas de acompañarnos con tus pensamientos, con tu oración o con tu compromiso.  

Las últimas semanas en la Patagonia han sido intensas y diferentes a las primeras de nuestro viaje. Partimos de Puerto Madryn para recorrer Península Valdés y luego de unos tres días de intenso trabajo hicimos más de 700 kilómetros por los caminos de Chubut. Buena parte de ellos por caminos de tierra árida que se cuela por cada resquicio de nuestro vehículo cubriéndolo todo.

Luego de una recorrida con Destinos de América por Trelew, Gaiman y el valle del río Chubut, recorrimos y vivimos Camarones, a unos 200 kilómetros al sur.  Cuando nos dirigimos al Cabo Dos Bahías nuestro Defender tuvo una avería simple que nos obligó a visitar un mecánico local. Como no podía ser de otra manera dimos con uno honesto y amable, que no fingió grandes averías y sólo inyectando aire en la tubería de combustible lo solucionó.

Cuando pudimos arreglar el desperfecto salimos hacia el norte nuevamente, donde haríamos una pasada rápida por Cabo Raso y luego la pingüinera de Punta Tombo antes de volver a Madryn por pocos días. Pero el hombre propone y Dios dispone.

Cabo Raso fue en el 1900 un pueblo pujante que vivía de los embarques de lana de ovinos, y habiendo llegado a unos 300 pobladores comenzó a desaparecer. Sólo una mujer resistió la muerte del pueblo hasta la suya propia en 1995. Desde entonces sólo el  cementerio y las casas derrumbadas daban cuenta de que allí alguna vez hubo un pueblo. Sin embargo el amor volvió a manifestar su poder.

En los comienzos de los dos mil, una pareja de Trelew con sus hijos comenzaron a visitar las ruinas de Cabo Raso, y a amar ese lugar. Habiendo obtenido permiso oficial para instalarse allí se mudaron de a poco con sus hijos y comenzaron a construir un sueño, y a reconstruir el pueblo.

Sólo cinco años después Cabo Raso es un paraje en en que hay casas habitables, camping, proveeduría, energía solar y eólica… Eliane, Eduardo y sus hijos han demostrado que nunca nada es imposible.

Pensé quedarme unas horas, a lo sumo un día en el Cabo, pero la generosidad de los anfitriones y visitantes, el clima de camaradería reinante y la paz del lugar nos fueron animando a quedarnos.  Recién al cuarto día junté fuerzas para subir a Atahualpa a la camioneta y seguir viaje.

Otros doscientos kilómetros de camino polvoriento y pensamientos recurrentes, me llevaron hasta el asfalto de la ruta 3 y de allí nuevamente a Puerto Madryn.

Este viaje de varios días fue como dije intenso, atareado, pero tuvo -por la soledad de algunos de sus tramos- tiempo para pensar y aprender. Las enseñanzas fueron varias, pero sobre todo me reservo para lo que viene lo aprendido -o más bien recordado- del percance de la camioneta, que me hizo recordar que nunca nada de lo que me sucede es casual; y el ejemplo de los valientes que recrearon un desierto y lo hicieron un ámbito en que el trabajo arduo, la generosidad y el amor lo impregnan todo.

Llegué a Madryn cansado y con todo, absolutamente todo, impregnado de polvo y de recuerdos inolvidables. Charlas, comidas, testimonios y destellos que quedarán en mi retina para siempre, y que empiezan a dar sentido a todo este esfuerzo y a fortalecer nuestra misión.

En pocos días más nuevamente la ruta. El destino será la cordillera de los Andes, pasando por mínimos pueblitos y comunidades de pueblos originarios en los que esperamos ser de ayuda y bendición.

Un paso más, una sonrisa tonta que no se borra de mi cara cuando miro a Atahualpa descansar y pienso en los días pasados. Y el viento, el fuerte y pertinaz viento patagónico que no deja de soplar a mis espaldas, empujándonos.

Muchas gracias por tu interés en leer, y por lo poco o mucho que puedas hacer para empujar esta ilusión de hacer de nuestra América una tierra más próspera, justa y sana. 

Guillermo Dowyer
guillermo@destinosdeamerica.com

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Misión América: llegamos a la Patagonia

Ya está en marcha nuestra anunciada misión por los caminos de América. Desde ahora te iremos contando algunas vivencias y resultados, para que comiences a entenderla y ojalá a ser parte de ella. Hace poco más de diez días llegamos a la Patagonia argentina, desde donde seguiremos a Chile, Dios mediante.

Siempre soñé que nuestra misión, cruzada, expedición o como prefieras llamarlo, tendría como objetivo fundamental el desarrollo de la compleja tarea de campo que pusiera en práctica los objetivos sociales de Suma y los principios básicos del cristianismo puro que representamos, pero no sabía a ciencia cierta cuál sería la manera en que en cada lugar esto iba a suceder. La creación de lazos con las comunidades y el establecimiento de equipos de trabajo en cada pueblo en que nos estableciéramos, la grabación de contenidos del destino para nuestra producción de TV… todo era una quimera que sólo Dios conocía en detalle.

Lo que sucedió es lo que ya decía el poeta, se hizo camino al andar. El viaje comenzó con la inseguridad propia de la falta total de recursos, pero con una extraña alegría producto de la convicción de saber que por fin estábamos caminando hacia la lejana meta.

Ya en las primeras paradas nos topamos con una familia varada en una estación de servicio y sin dinero para un auxilio, a los que remolcamos hasta su pueblo, dejando la semilla de un amor desinteresado y generoso, con el que humildemente hemos elegido vivir. Siguieron unos pocos contactos positivos y la llegada a Puerto Madryn nos ayudó a comenzar una gestión profunda con las autoridades tanto en temas de turismo como con el área municipal que maneja los proyectos de inclusión social.

En la mañana del miércoles 16 Ángeles Gonzalez Pousa, con quien hace tiempo hablamos sobre la misión, nos lleva a realziar una entrevista a la radio en la que trabaja.  La nota salió perfecto y los periodistas se mostraron sorprendidos y propensos a ayudar en la difusión futura del trabajo.

La gestión avanza bien, con promesa de apoyo logístico de la provincia y los municipios principales, pero luego de una semana de trabajo y reuniones yo seguía sintiendo que aún Dios no nos había abierto la puerta que a mi más me interesaba. La de llegar a la gente con nuestra visión, con el mensaje que llevamos. Me dormí el jueves con esa angustia, y el viernes de camino a la playa algo me llevó a detenerme en el pequeño local de una tapicería, casi en la esquina de Gobernador Maíz y Av. Gales, en Puerto Madryn. Es cierto que yo necesitaba reparar el cierre del toldo/pantalla de cine que se había dañado, pero no pensaba hacerlo esa tarde.

Me atendió amablemente su dueño, un tipo simpático y descontracturado con quien enseguida se dio una buena charla. Idas y vueltas con la reparación, hubo que cambiar el cierre, el fin, pero la tarde se acabó y entre mates, comentarios de la misión y elogios a Atahualpa, se me ocurrió preguntar por qué la tapicería se llamaba San Pablo. La respuesta quitó los velos del desconocimiento mutuo, y nos permitió entender que no era casualidad que yo estuviese ahí. Javier, así se llama el tapicero, era catequista y miembro de una congregación católica de la ciudad, que tenía la particularidad de ser adherente a una visión denominada “el camino”, que apoya y fomenta el trabajo misionero. La despedida fue con el compromiso de vernos al día siguiente en la misa de la iglesia, a la que yo asistiría cuando Javier me confirmara horario y datos con un mensaje a mi celular.

Me fui con la sensación de que algo había empezado a abrirse en el camino.

Pasado el mediodía del sábado siguiente decidí ir a hacer unas grabaciones para el programa de TV, en un paseo costero llamado Punta Cuevas, a pocos minutos del centro. En un imperdonable descuido me arrebatan mi teléfono de la camioneta, sin que Atahualpa ni yo nos diéramos cuenta. Al darme cuenta no pude evitar enojarme. Luego me invadió una profunda tristeza. Había quedado incomunicado. Se perdieron datos, fotos, videos recientes y la entrevista que había grabado dos días atrás y quería compartir con ustedes. En fin…

La otra consecuencia, claro, fue que no recibí el mensaje del tapicero con la invitación a su iglesia. En ese momento se abrieron ante mí dos caminos. Resignarme derrotado o avanzar con la seguridad de que sólo era una pérdida menor, que Dios compensaría. Entonces volví de la playa en que estaba grabando, pensando y llorando y me preparé para buscar el templo en el que a las 21.30 horas probablemente estarían esperándome.

Resumiendo, lo que sucedió después fue que encontré el lugar, participé del culto y cenamos al final con mis anfitriones. Quedó para esta semana pendiente la charla con el Padre José, un anciano italiano de más de 80 años, que pastorea esa congregación. El fue un misionero peregrino en su juventud y cuando llegó a la Patagonia, así que su experiencia me será de bendición, sin lugar a dudas.

Para terminar este resumen, ayer domingo 20 llegó a Madryn un joven colombiano, Mateo, que se va a sumar unos días a apoyar la misión trabajando en lo que haga falta. Ya en la primera conversación pudimos compartir la visión y fue agradable la sorpresa de que se trataba de un miembro de una familia cristiana, alejado de la iglesia por las típicas razones, pero con una fresca fe en Dios.

Hoy reiniciamos el trabajo de la semana y profundizaré la gestión para definir el paso siguiente de la misión, con las autoridades de la provincia. No se cómo, cuándo ni con qué recursos avanzaremos, pero tengo la firme convicción de que el que nos trajo hasta aquí, seguirá empujando el defender hasta lo último de la tierra.

Muchas gracias por tu interés en leer, y por lo poco o mucho que puedas hacer para empujar esta ilusión de hacer de nuestra América una tierra más próspera, justa y sana. 

Guillermo Dowyer
guillermo@destinosdeamerica.com

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La alegoría de la caverna

“Me resulta imposible dejar de pensar en la similitud y la llamativa afinidad que tiene este mito platónico de la caverna, con la verdadera historia de Jesucristo que aquí exponemos. Él representó de modo cabal el peligro de llevar la luz a los que permanecen cautivos en las sombras. Creyéndose sabios y sosteniendo un orden limitado y mediocre. Los habitantes de la caverna del desconocimiento adjudican a la mentira valor de verdad, y muy frecuentemente se burlan, se mofan, se incomodan, hasta llegar –en su impotencia- a intentar quitarle la vida a quienes proponen la visión completa del mundo de las ideas. La misma suerte -amerita señalarlo- corrieron a través de la historia muchos otros pensadores, filósofos, hombres de Dios, profetas, etc. No puedo evadir el profundo deseo de ser digno de alcanzar tal honor, y padecer algún día -al predicar la verdad- la persecución de quienes sólo alcanzan a ver las sombras imperfectas del plan universal de Dios”.

de Apología del Cristianismo
(Guillermo Dowyer)

Definiciones acerca de la iglesia

Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra,

de toda cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.

Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.”

 San Mateo 18:19-20

El hecho que los conceptos de Religión e Iglesia se toquen demasiado ha resultado en que en el capítulo anterior haya debido afrontar aspectos de la iglesia en sí, pero en este capítulo de la obra seré tanto o más crítico y específico respecto de esta última en especial. En este sentido estoy seguro que el nivel de contradicción que tiene la realidad con la teoría expuesta producirá aún más oposición de quienes posean intereses creados en el sistema de la iglesia actual. Y eso no es malo, porque la luz debe ser puesta en los sitios más oscuros para merecer sus cualidades luminarias.

Mi definición de Iglesia a la luz de las Escrituras cambiará la concepción de muchos, guiados por el Espíritu de Dios, pero provocará que otros muchos cierren para siempre las páginas de este libro; porque si en algo coinciden la mayoría de los líderes eclesiásticos modernos es en no tolerar ni dar espacio al disenso, como si descartaran toda posibilidad de fallo en si mismos.

Personalmente fomento y festejo este disenso porque considero que contrastando “mi” interpretación con la de quienes piensan o creen diferente llegaremos a la perfección del pensamiento de Dios -¿recuerda la teoría del Método de Jean-Jacques Rousseau?-. Apresuradamente podrá decirse que Dios no necesita de nuestros cuestionamientos para revelarse, pero déjeme decirle que si considero que la “mía” es la verdad y vivo así convencido y enceguecido, jamás dejaré lugar para la verdad de Dios. Usted -si puede- haga lo posible por permanecer, pensar, sacar sus conclusiones y dejarse inundar por el espíritu de la revelación. Aún si estoy errado le habré hecho pensar. Y acuérdese que solo la verdad lo hará libre.

Aclararé por último, antes de entrar en el análisis particular del tema, que no me referiré aquí a una Iglesia en particular si es que usted la piensa en términos terrenales o religiosos. Para mí -y para Dios- la Iglesia es sólo una. La suya, la de Cristo. En el transcurso del texto me referiré probablemente a los diferentes grupos sectarios en que lamentablemente se ha dividido el cuerpo, pero los conceptos vertidos se aplicarán siempre a una iglesia única que está por sobre las denominaciones humanas que se nos han impuesto y que personalmente no acepto. Ya he sido amplio en este sentido cuando hablamos de La Religión, pero vale recordárselo.

Que significa el término “Iglesia”.

El término Iglesia tiene su origen en el vocablo griego EKKLESIA, compuesto por el prefijo EK, que significa “fuera”, y el verbo KALEO que se traduce como “llamar”. De esto se deduce claramente que el origen etimológico de Iglesia define algo así como los “llamados fuera”.

Este concepto tiene relación con el significado de “santo”, que también proviene del término griego KODESH o su sinónimo HAGIOS, cuyo significado es “separar para Dios”, por lo que podría inferirse una relación entre el concepto de ser “santo” y el de ser parte de la Iglesia.

Claramente la consecuencia de ser “llamados fuera” no es en el sentido del término Ekklesia -como no lo es en la aplicación de Kodesh o Hagios- un hecho inmediato que provoca el quitar o escindir físicamente al creyente del mundo en que vive. Como hemos dicho antes -hablando del sentido del reino de los Cielos en su carácter conciliador y provisional- el nuevo cristiano no es arrebatado en el momento de la confesión de fe, sino que es reorientado y puesto en un camino en el cual tiene una misión por cumplir antes de heredar su promesa futura y eterna.

Es cierto que la transición no es evidentemente física ni inmediata, pero dejemos clarísimo que tampoco se refiere, como algunos piensan y predican, a una separación o llamado meramente espiritual y futuro independiente de nuestro presente.

Evidentemente, en total concordancia con la teoría que venimos desarrollando acerca de un pueblo peregrino que va “hacia” el reino de su Señor, este llamado es físicamente real y actual, sólo que se aplica en todo el término de nuestra vida, culminando con la manifestación definitiva del nuevo orden en el que viviremos eternamente.

Para entender cabalmente el concepto debemos primeramente definir que cuando se dice “llamar fuera” se infieren dos hechos claros. Primero la existencia de quien “llama” y convoca, esto es Cristo mediante su testimonio de vida, muerte y resurrección; y segundo que antes de ir “fuera” estamos “dentro”. Dentro de un lugar, un mundo, un sistema, un orden o una condición. Esta situación en el que nos hallamos antes de ser “llamados fuera” claramente no es óptima para nosotros, de otro modo no se justificaría la migración hacia un nuevo orden.

Este sitio del que estamos “dentro” es evidentemente el mundo, pero en un sentido amplio, no sólo en el planeta Tierra como espacio habitado, sino en un Estado en el cual quien gobierna no es Dios.

Recordemos que Jesús se refirió a sus discípulos -a su ekklesia- en una oportunidad, como aquellos que “están en el mundo, pero no son del mundo”, es decir que han sido separados del orden terreno y llamados “fuera”, a un nuevo orden espiritual en el que quien gobierna sí es Dios; el nuevo orden del Reino de Dios. Físicamente permanecían en el mismo sitio y en eran parte del mismo sistema, pero ya no “pertenecían” a este, como yo ya no permanezco a este, y ojalá usted tampoco.

Como un claro ejemplo de lo que este pasaje nos plantea imagino la situación de una persona que transitoriamente se halla en un país diferente al suyo, como extranjero. Imaginemos, para ser más claros, el caso de un hombre nacido en nuestro país pero que vive y trabaja en el extranjero por un tiempo. Durante este espacio de tiempo él no deja de tener su nacionalidad de origen, pero vive en una nación que le es ajena. Respeta las reglas de convivencia y las leyes del país que lo alberga, pero a la vez posee los derechos y garantías de su país de origen. Sabe donde está, pero sabe hacia donde va y donde pertenece por derecho. Él está en un país que no es su país, pero no pertenece efectivamente a él. Está yendo hacia su propio país para vivir en toda su dimensión los derechos de su ciudadanía.

A los transformados por la fe se nos muestra entonces un “otro mundo”, y se nos habla en ese sentido de un “llamado hacia” ese otro lugar. Vea que el llamado nunca es un “pasaje directo a”, sino el comienzo de un proceso que empieza aquí pero culmina cuando llegamos a destino.

Quienes creemos en Cristo y elegimos su modelo somos invitados a cambiar la esfera de nuestros hechos, saliendo del mundo en que vivíamos espiritualmente -antes que de modo físico-, para dirigirnos hacia el nuevo Estado Teocrático (gobernado y regido por Dios), creado a la medida e imagen de la perfección original del mundo del Génesis.

Es dable mencionar en este punto acerca de la profunda equivocación de la idea de “salir” de un sitio al que se ha entendido como parte del ayer, y que atañe a la maldición pasada de nuestras vidas llevando sus cargas o manteniendo sus costumbres y preceptos.

La opción por el futuro prometido, la aceptación del llamado a abandonar el lugar de nuestra maldición eligiendo algo entendido como mejor, sólo será efectivo a partir de una sincera y terminante opción por lo que está adelante.

Como la mujer de Lot (ver Gn. 19:26), muchos cristianos no reciben la bendición de la nueva dimensión de vida por seguir mirando hacia atrás, añorando algunas de las cosas que dejaron al “salir”. Dice Lucas en 17:32-33 de su evangelio: Acordaos de la mujer de Lot. Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará.

Otra imagen de esta mala decisión de vida que se me ocurre aún más clara y pertinente a modo de ejemplo es la del pueblo de Israel liberado de la esclavitud de Egipto. Al “salir” no abandonaron ningunos de sus bienes materiales y cargaron pesadamente con ellos por todo el desierto. Pero lo que es peor, durante los cuarenta años que vagaron con destino pero sin rumbo, y a pesar de las enseñanzas y apelaciones de Dios mediante prodigios impresionantes, ellos siguieron extrañando y deseando las costumbres, la alimentación y la forma de vida del lugar que acababan de abandonar. Dejaban Egipto, sitio en el que eran esclavos y por ende ciudadanos de segunda categoría, para ir hacia una tierra propia donde serían libres y verdaderos ciudadanos con derecho pleno, pero no dejaron de mirar hacia atrás en todo el largo camino hacia la promesa. Vaya sólo como ejemplo el texto de Números 11:5 donde al recibir el maná se quejaban Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas, y los ajos... No les interesaba ser libres, querían comer comida de esclavos.

No abundaré en este sentido porque ya será tema del capítulo referido al Reino de Dios, pero lo traigo al presente para mostrarle la cabal coincidencia de aquella revelación con el “todo” de la revelación de Dios, téngalo en mente hasta entonces.

Diré si en conclusión, temamos ser como los israelitas en la instancia de la revelación de su herencia.

Temamos aún emprender un viaje para salvar nuestra vida sin medir las consecuencias de la partida.

Esta fue una de las principales causas de que el pueblo de Israel no conquistara la tierra prometida cuando “salió fuera” de Egipto “hacia” Caanan.

Su corazón jamás salió.

 

Cuándo y cómo nace la Iglesia.

Definido el significado del término y la dimensión empírica de su significación, analizaremos el comienzo cronológico de la Iglesia de Cristo, el cual está claramente relacionado con la aparición de la figura profética de El Salvador en la historia, hace veintiún siglos.

Con el acercamiento del Reino de los Cielos, a partir del nacimiento humano del Hijo de Dios, se manifestó una nueva fe –originada en el judaísmo- cuyos fieles comenzaron a conformar un grupo claramente identificado dentro del pueblo de Israel de entonces. Para la mayoría de los teólogos la iglesia cristiana comienza en los hechos de los apóstoles, en los tiempos posteriores a la ascensión de Jesucristo resucitado. En los casos más flexibles asumen que comienza cuando Cristo comienza su ministerio. Voy a permitirme disentir nuevamente con ellos.

A mi entender en cambio la Iglesia de Cristo nace a partir del testimonio de Juan el Bautista, quien en el anuncio del acercamiento del reino predicaba el perdón de pecados por el bautismo, y daba comienzo en ese hecho a la conformación de un grupo de creyentes que, por la fe, alcanzaban la salvación. Creo que del estudio profundo de los hechos y textos bíblicos bien puede inferirse que los primeros miembros de la Iglesia fueron los que primero creyeron en Jesús como el Cristo gracias a la predicación de Juan. Ellos fueron evidentemente los primeros “llamados fuera” del orden terrenal –y acaso también de la maldición de la ley judaica-para acceder mediante el perdón de sus pecados a la era de la gracia y a una nueva vida en y con Dios.

Si bien una visión más humana y religiosa sostiene que la Iglesia es una institución, un grupo organizado en un templo, un ente o una organización, y que en los tiempos de Jesús no estaba técnicamente constituida como tal, probaremos que contrariamente a lo que ellos afirman en sus palabras y con sus actos, Jesús considera el hecho de la existencia de la Iglesia y se refiere ya a ella aún mucho antes de habérsele otorgado una organización interna, nombrado autoridades o provisto de normas ministeriales.

En el evangelio de San Mateo 18:15-17 se lo lee a Jesús ordenando un tema que hacía a la convivencia de los primeros miembros de la Iglesia. Jesús aconseja someter a diálogo personal primero, y a la intervención de un testigo luego, toda ofensa recibida de un hermano en la fe. Luego en caso de resultar estos recursos ineficaces sugiere (v.17): “Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.” Evidentemente no existía aún una organización, no habían sido nombrados pastores, maestros ni diáconos, los diversos ministerios no habían sido delegados ni establecidos, pero la iglesia ya era un hecho innegable. Había un grupo con un sentido común a quien recurrir.

Digo entonces, ahora con mayor sustento que mi propia opinión, que el inicio u origen de la iglesia cristiana está claramente relacionado con el establecimiento provisorio del reino de los cielos a partir del nacimiento de Jesús. Los primeros miembros fueron quienes creyeron en Jesús como el Mesías prometido, gracias a la palabra profética de fe de Juan en bautista primero y a la consecuencia del mensaje del mismo Jesucristo después, quien confirmaba en sus propias palabras que había venido a establecer este reino de los cielos en la tierra y a anunciar el reino de Dios, realizable en su segunda venida al mundo, ya no en forma humana sino divina.

Veamos que en San Mateo 4:17 (en compendio con Marcos 1:14 y Lucas 4:14) dice: “Desde entonces (luego del bautismo de Jesús y del advenimiento del Espíritu Santo) comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, por que el reino de los cielos se ha acercado.” E inmediatamente después procedió a la elección de sus doce apóstoles, de aquellos de entre las multitudes que le seguían, que habían de colaborar en el ministerio.

La constitución de la Iglesia como el cuerpo de los identificados como seguidores de la doctrina de Jesús, nace mucho antes, pero comienza desde este momento -desde el inicio del ministerio de Jesús- a cobrar forma y sustento en sus palabras. En Mateo 4:23-25 se dice: “Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, (note que se diferencia ya de los judíos) y predicando el evangelio del reino, (no otro mensaje, no un mensaje terrenal y presente) y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó. Y le siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán.” Luego, en el verso 1 del capítulo 5, dice: “Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. Y abriendo su boca les enseñaba diciendo:…”, dando comienzo al conocido sermón de la montaña.

Personalmente veo en el sermón del monte de los Olivos relatado en Mateo capítulo 5, una especie de Constitución Nacional de la nueva nación espiritual que estaba naciendo entre los que creían, comparable a lo que fuera en otros tiempos la Ley de Moisés al Pueblo de Israel recién libertado de su esclavitud en Egipto. Con esta visión, según creo, Jesús instruye a la iglesia acerca de los más diversos temas tocantes a su convivencia y modo de vida en el nuevo reino. Las bienaventuranzas expuestas al comienzo del sermón son en este sentido una especie de Preámbulo de la tal Constitución.

(de: “Crítica del cristianismo”, G. Dowyer)

Sumate a la Misión América

Ya te contamos que está por iniciarse nuestra anunciada misión 2012 por América. Ahora te vamos a contar algunos detalles, para que comiences a entenderla y ojalá a ser parte de ella. Los aspectos básicos del desarrollo de una primera etapa de la cruzada por Argentina y países de América, está en marcha. Sumate.

¿Cuál es el objetivo de la misión? La misión, cruzada, expedición, viaje, o como prefieras llamarlo, tendrá como objetivo fundamental el desarrollo de una compleja tarea de campo que permita la difusión de nuestros objetivos sociales y espirituales, la creación de lazos con las comunidades y el establecimiento de equipos de trabajo en cada destino. A partir de ello se implementará una serie de acciones cuya finalidad será proveer al desarrollo individual y grupal, orientado siempre a la inclusión, la educación, la elevación espiritual y finalmente al progreso genuino de personas y comunidades afectadas.

¿Por qué un viaje de este tipo y no un trabajo tradicional? La observación y experiencia indica que no se obtienen los mismos resultados de una acción esporádica o distante que de la vivencia sustancial que produce compartir el mismo medio de vida durante un buen tiempo. Esto, sumado a que siempre imaginamos el trabajo social como una asistencia permanente y no como una provisión esporádica de asistencialismo material, nos impulsó a dedicar todo el tiempo necesario a andar las rutas que nos lleven hasta ellos y nos devuelvan cada vez que la realidad así lo requiera.

¿Cuál es el trasfondo de la verdadera motivación? Difícilmente se pudiese explicar la esencia de esta iniciativa sin caer en definiciones personales, arbitrarias, subjetivas. En convicciones muy propias nacidas de mi formación, de mi experiencia y de mis inquietudes filosóficas y espirituales. Explicadas estas seguramente será más fácil que asumas la veracidad, importancia y determinación de lo que sigue.

Años atrás tuve una experiencia sobrenatural -muy larga de contar, pero se las compartiré un día a los interesados- que cambió mi vida y confirmó que debía hacer esto que hoy emprendo, y a lo que ustedes, ojalá, se estén sumando. Cada detalle de mi experiencia pasada, no siempre buena y feliz en su momento, ayuda hoy a tomar esta decisión y me capacitó para la tarea. Sé que Dios pondrá en el corazón de quienes se acerquen con humildad, esta misma seguridad, esta misma convicción e idéntica determinación.

Mi perfil de filósofo me permite un grado de análisis que impide que las mentiras y los engaños sean asumidos como verdades. Mi experiencia empresarial y profesional me permiten aportar a los desarrollos productivos asumidos, mi sensibilidad social me impulsa a profundizar la lucha, y mi fe me da la convicción de que esta es una obra que trascenderá mis límites y será respaldada con hechos sobrenaturales que no dejarán de sorprendernos a cada paso. Finalmente, mi experiencia de vida, mis éxitos y mis muchos fracasos me dan el valor para dejarlo todo con la seguridad de que he escogido la mejor parte, que –independientemente de los resultados- jamás me será quitada.

¿Quiénes impulsan en definitiva la cruzada? Como bien sabes, movilizan este viaje los ideales tanto de la visión de Suma Solidaria referida al desarrollo productivo para la auto-sustentación colectiva, como la filosofía espiritual del denominado Movimiento Cristiano Revolucionario que propone cambios profundos para manifestaciones más reales. Hechos, no palabras. Y nada de religión. Simplemente dos enfoques de una misma visión social basada en el evangelio verdadero y la solidaridad efectiva con el pueblo americano como su manifestación excluyente.

¿Existe alguna filiación política o religiosa? Claramente no. Somos una misión laica, independiente y sin fines de lucro, cuya constitución operativa parte de la simple pero eficiente idea de “sumar”. Yo, más vos, más ellos, factores irremplazables de una suma que permitirá que el mundo crea y sea un mejor sitio para vivir. Nos reconocemos afectos a la fe cristiana original, pero bajo una visión absolutamente espiritual y despojada de coloraciones sectarias de ningún tipo. En el trabajo diario trabajaremos con todos por igual, y solo divulgaremos las verdades indiscutidas de nuestra fe, evitando así cuestiones conflictivas relacionadas a las doctrinas humanas y desestimando toda discusión teológica, teórica o doctrinal que pudiera entorpecer las señales de fe cristiana pura que representaremos con actos, más que con palabras.

¿Cómo planean realizar el trabajo? Inspirados en los antiguos viajes misioneros, para la efectiva implementación de las acciones previstas, será necesario gestionar –paralelamente al avance territorial- una línea de bases operativas en todo el territorio, contando en cada pueblo o ciudad con alojamiento y comidas para los miembros misioneros. Una vez instalados trabajaremos allí por algunos días generando reuniones con ONG, grupos, profesionales u organismos de gobierno previamente contactados, conociendo la realidad de la localidad y definiendo un plan de acción consensuado y razonable. La continuidad y permanencia estará dada por la repercusión lograda y el interés y la necesidad local.

¿Cuál será el recorrido del viaje? La tarea actual a la que estamos abocados es justamente ajustar nuestra ruta de acción intermedia en los máximos detalles posibles. El objetivo será unir periódicamente las ciudades de Buenos Aires (Argentina) y Medellín (Colombia), cabeceras de la misión en las que poseemos bases operativas.

La elección definitiva del recorrido global dependerá sobre todo de la concreción de diversas negociaciones comerciales, consecución de alojamientos y estadías, así como de la concreción de las manifestaciones de amigos de diversas ciudades que oportunamente manifestaran estar dispuestos a apoyar la gestión de contactos, alojamientos y estadías en su lugar de residencia.

Las paradas intermedias del recorrido en la ruta inicial, rumbo al norte suramericano, inclye paradas de divulgación en las grandes ciudades de Argentina, Bolivia, Perú y Colombia, a las que en etapas posteriores se sumarán seguramente los demás países de la región.

¿En qué consisten las acciones a implementar? Considerando la complejidad y amplitud de la visión, una gran cantidad y diversidad de acciones previstas a modo de “caja de herramientas”, nos permitirá en cada caso abordar estrategias diferentes. Habiendo aprendido y comprendido que la ideología e idiosincrasia de cada individuo y pueblo merecen abordajes diferentes hemos pensado para cada caso acciones diferentes. Este abanico incluye abordajes sociales que van desde la proyección de cine, visitas domiciliarias, comidas populares, peñas y encuentros sociales, charlas y debates, etc. Además junto a ENOTPO (Encuentro Nacional de Organizaciones Territoriales de Pueblos Originarios) coordinaremos jornadas de bio-construcción de viviendas en comunidades carentes, de las que se invitará a participar a voluntarios locales o viajeros que deseen sumarse. Finalmente realizaremos en cada caso proyectos productivos de TV, turismo, producción agrícola y desarrollo de economía social indígena, para mencionar sólo algunos de los modelos que llevamos adelante.

¿Qué proyectos concretos ya están en desarrollo? La implementación de la “Marca de Calidad y Autenticidad” para productos y servicios de pueblos originarios territoriales, desarrollada junto a ENOTPO, está próxima a lanzarse al mercado luego de meses de trabajo; Las conferencias específicas sobre temas espirituales destinadas a divulgación de la motivación cristiana para iglesias, grupos y comunidades locales; y finalmente la realización de producciones televisivas, de perfil turístico para nuestro producto “Destinos” y documentales en general, con apoyo del equipo de producción ejecutiva-artística-comercial que ya trabaja desde Buenos Aires, serán los ejes fundamentales de toda la acción. Mediante ellos sustentaremos buena parte de nuestro avance y crecimiento cuali-cuantitativo de la misión en América.

¿Quiénes serán los destinatarios finales de las acciones? Claramente los grupos con quienes más intensamente trabajaremos serán los pueblos indígenas de Argentina, por el trabajo previo realizado, pero sin ser esto excluyente. El recorrido territorial implicará paradas intermedias en decenas de pueblos, parajes y ciudades, y en cada caso abordaremos de alguna manera a sus pobladores para compartir nuestra visión. En algunos casos consistirá meramente en acciones de divulgación de las causas que nos impulsan, y en donde haya mayor acogida se intentará pasar a la acción con los modelos ya señalados, estableciendo grupos locales de trabajo donde sea posible.

La motivación será siempre estar cerca de los que tienen hambre y frío, cerca de los que no conocen a Dios o conocen a un Dios creado por los hombres y usado frecuentemente para dominarlos y hacerles daño, cerca de los que están solos, presos o enfermos. Cerca de los niños pobres, de los ancianos y de los pueblos indígenas dueños de nuestra tierra. Cerca de los que están sin  trabajo, sin esperanza ni fuerzas para seguir adelante. Cerca de ellos y lejos, tanto como nos sea posible, de los egoístas, de los avaros, de los religiosos, de los fariseos de la modernidad, de los que se golpean el pecho con los ojos cerrados. Lejos de los que cierran las puertas de los templos cuando se congregan, de los dueños de la verdad, de los que dicen que aman a Dios y duermen alimentados y abrigados en sus casas mientras afuera miles de niños sufren por falta de abrigo, de comida, de atención, pero sobre todo de falta de verdaderos cristianos y de gestos de amor de los que más tenemos.

¿Con que se cuenta para el viaje? Un viaje de este tipo requiere más que nada decisión y predisposición, y luego los recursos básicos para la subsistencia. En este caso se fue desarrollando desde hace más de un año, paralelamente al crecimiento de la visión intelectual y espiritual (Suma Solidaria, más IDEAS -Incubadora de Empresas Sociales de Argentina- más el movimiento cristiano laico que impulsamos) ésta misión por Argentina que luego devino en una cruzada hacia América toda, como un modelo autosustentable. Se invirtió tiempo, dinero y mucho trabajo para desarrollar y viabilizar un producto turístico de alcance internacional, que mediante su explotación publicitaria y comercial permite la subvención de los gastos de viaje, y se desarrollo un ambicioso programa de desarrollo para pueblos indígenas.

Hoy, luego de un año de trabajo arduo se busca adquirir un vehículo apropiado, el equipamiento de TV y proyección de cine, materiales básicos necesarios y los medios para sustentar la etapa inicial de la cruzada. La creatividad y esfuerzo personal de los misioneros, sumados a la generosidad de los americanos solidarios, harán el resto.

¿Cómo se sustentará el traslado y las estadías? Las características de auto-sustentabilidad de la propuesta, basadas en el negocio turístico mencionado, permitirán que con la producción de piezas audiovisuales para TV destinadas a la promoción turística de los principales lugares visitados se logren ingresos genuinos, o servicios utilizables para darle continuidad a la misión. Desde ahora y hasta el efectivo inicio del viaje, planeado para el segundo trimestre del año, comenzaremos la etapa de divulgación de la misión entre empresas y organizaciones, destinada a obtener recursos que permitan el ahorro mencionado.

¿Qué más será necesario? Considerando lo limitado de los recursos iniciales, el ahorro de gastos, para poder destinar los recursos a la acción social será un objetivo fundamental. Las necesidades excluyentes estarán dadas entonces por equipamiento, combustible, alimentos y sitios de alojamiento. Básicamente aún nos falta: equipo de camping completo (carpa, bolsas, cocina, utensilios, bote inflable, luces, etc,), grupo electrógeno portable, cañón y pantalla para video-proyecciones, cámara profesional HD para video con trípode, luces y sonido además de equipos de comunicaciones (radio UHF, teléfonos tipos Smartphone y computadoras portátiles). Esto se dará fundamentalmente por la participación publicitaria de sponsors de los programas de TV y aportes de miembros y amigos que lo deseen.

¿Quiénes realizarán la misión? Podríamos responder que efectivamente el viaje será desarrollado full time por unas pocas personas, pero la respuesta más correcta quizás sea: Todos aquellos que sientan que desean ser parte, y viajando o ayudando desde su lugar, hagan posible que se multipliquen los kilómetros y las acciones serán en definitiva quienes la realicen.

¿Puedo formar parte del viaje en algún momento? Originalmente se pensó este viaje como una cruzada que tenga una continuidad lineal y acciones especiales. Evidentemente no todos podemos dejar nuestra vida y comenzar un viaje sin tiempo por América, pero muy probablemente en algún momento desees destinar unos días, o tus vacaciones, a integrarte a la misión. En ese caso solamente será necesario trasladarte hasta donde estemos, y sumarte a los próximos kilómetros, haciéndote solamente cargo de los gastos proporcionales de viaje, comidas y estadías. Seguramente habrá tiempo y oportunidades para todos.

¿En qué más puedo colaborar? En esta etapa las necesidades no son muchas más que las citadas, pero seguro se presentarán cuando empecemos a rodar y nos topemos con la realidad y las carencias ajenas.

Hoy la mayor necesidad está dada por la formación de equipos de trabajo multidisciplinarios en todo el continente, que asuman tareas relacionadas a las rrpp, marketing, estudios sociales, desarrollo de proyectos y programas educativos, por citar sólo unos ejemplos. La divulgación será fundamental para transformar el viaje en dinero para combustible y sustentar las estadías. Lo demás será logrado con trabajo territorial. Sumarte activamente con tiempo y trabajo será de gran ayuda.

¿Qué puedo hacer ya mismo? Para empezar entender que tu colaboración personal es vital para que el proyecto se pueda realizar con la premura que la realidad indica. Si crees que puedes aportar algo, comienza haciéndonos llegar por mail o mensaje en las redes sociales, tus datos, opiniones, comentarios, contactos o amigos que estén dispuestos a viajar, colaborar, donar, brindar alojamiento o cualquier tipo de apoyo en cualquier lugar de América. En base a ello crearemos un mapa de gestión para el corto, mediano y largo plazo del que echar mano siempre que sea necesario.

Desde ya muchas gracias por tu interés y por lo poco o mucho que puedas hacer para empujar esta ilusión de hacer de nuestra América una tierra más próspera, justa y sana. Porque si pensar en términos continentales te parece mucho, empecemos a pensar términos personales, y verás que cambiar una vida termina siendo el cambio social americano que soñaron quienes nos precedieron en este camino.

Llegó la hora. Cuento con vos, ¿te sumas?

Contacto: 

Guillermo Dowyer
guillermo@dowyer.com.ar
(011) 1566440000
(011) 52525218

Web:
www.sumasolidaria.com.ar
www.accioncristiana.com.ar

Redes Sociales:
Suma Solidaria (grupo)
Movimiento Cristiano Revolucionario (grupo)

Las profecías Mayas para el 2012 y su mensaje para la Iglesia Cristiana

Estudiando las profecías Mayas para 2012 encontramos increíbles revalaciones para el pueblo de Dios y un claro mensaje a la iglesia de los últimos tiempos. 2012 marcará el inicio de una nueva era en el mundo espiritual. Todo comienza a encajar en el rompecabezas de la historia. Seamos parte de la revolución final de los que creemos en un Jesucristo vivo, predicado con actos de amor por una iglesia nueva. “El que tiene oídos para ir, que oiga lo que el espíritu dice a las iglesias”:

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Que el calendario maya hable de un importante suceso que acaecería según las predicciones en el año 2012 de nuestra era, es prácticamente el tema de moda entre los místicos y espiritualistas de nuestros días. Muchas teorías se han barajado al respecto, y si bien unos piensan que el 21 de diciembre -fecha precisa de la predicción- se acabará el mundo real que habitamos, las fuentes más serias hablan del fin de una era histórica y el inicio de una nueva, coincidente con un avivamiento espiritual de la raza humana del que surgirá un nuevo orden.

La natural curiosidad primero, y finalmente la extraña certeza de que algo realmente importante estaba iba a acontecer en este tiempo, me llevaron a internarme en un minucioso análisis del tema, arribando poco después a conclusiones llamativas y contundentes, que no hacen sino sorprenderme primero, y espero arrojen luz sobre sus propias intrigas.

El origen de las profecías mayas

Los estudiosos consultados explican que fecha 2012 que aparece en el final del calendario maya define un ciclo muy preciso de 1.872.000 días, empezando el 13 de agosto de 3113 (AC) y finalizando en el decisivo día del 21 de diciembre del 2012. Para los mayas el ciclo de 5125 años –1.872.000 días- que finaliza en el 2012 es un fractal de calibración del tiempo cósmico perfecto. Una especie de momento de quiebre para la humanidad.
Este sabio y evolucionado pueblo antiguo, dedicado con avidez al conocimiento de los astros como indicadores del tiempo y sus divisiones trascendentales, había organizado la historia en períodos de 144.000 días, denominados baktun. Para ellos su último baktun empezó en el año 1618, año que marcó efectivamente el comienzo de lo que se llama en occidente “revolución científica”, de la era moderna, de un ciclo de crecimiento técnico y del consumo, sin precedentes. Pero el calendario Maya también dice que la revolución científica que comenzó en el año 1618, terminará 144.000 días más tarde, en el año 2012.

Para más datos resulta ser que esta profecía maya fue producida por su rey Pacal Votan, cuyo templo en Palenque-México, fue consagrado en el año maya 9.13.0.0.0 (692-DC). En el año 830 de nuestro calendario el poblado y el templo de Palenque fueron misteriosamente abandonados, y a la llegada de los españoles pocos años después jamás supieron de su existencia, aun habiendo conquistado todo el imperio y recorrido sus pueblos y tesoros para usurparlos.

Existían sin embargo en la época mitos, leyendas y tradiciones que hablaban de un rey muerto que había dejado en una “casa oscura” 22 tablas con predicciones acerca de los tiempos. Esto se confirmó en el siglo XIX cuando un grupo de exploradores descubre las ruinas de Palenque, y específicamente cuando en 15 de junio de 1953 el arqueólogo Alberto Ruiz Lhuiller halló milagrosamente en el piso, y luego de 3 años de excavaciones, un tubo de loza que llevaba a una escalera, y allí una recamara con restos humanos, una extraña puerta, y detrás de ella el sarcófago. En él, los restos de Pacal Votan y sus míticas predicciones.

Un mensaje al pueblo de Dios del cual los mayas eran parte

Ahora bien, ¿qué relación tiene este hallazgo con el año 2012 y el sucedo que venimos relatando?, y aún ¿qué es lo que lo relaciona con el pueblo de Dios? Veamos.

Notarán para empezar que el número de días en un baktun –144.000– es el mismo número que aparece en el capítulo 27 del libro del Apocalipsis, en el Nuevo Testamento de la Biblia. ¿Es mera casualidad que el número de la medida del tiempo para contar los días hasta la “hora” del último día en el “fin del tiempo” y el número de los elegidos redimidos de la tierra en los últimos días sean el mismo? Quizás. Ya lo veremos.

Pero además sucede que desde el año de la dedicación del tempo y hasta el descubrimiento de la tumba pasaron mil 1260 años. El número 1260 es otro número que aparece dos veces en el libro de las revelaciones del Apocalipsis. Es el número de años que predican los dos testigos de la profecía de Apocalipsis 11 (que por otras “coincidencias” algunos sostienen son Mahoma y Votan, aunque la referencia a un olivo y un candelabro pareciera más bien indicar que se trata de gentiles e hijos de Abraham, respectivamente) y vencido cuyo plazo, es liberada la mujer embarazada, vestida con las 12 estrellas con sus pies asentados en la luna, que había sido exiliada al desierto por 1260 años.

¿Casualidad? ¿Será mera casualidad que este versículo sea además precisamente el 12:6 del libro del Apocalipsis? Quizás. Pero no parece casual sin embargo que la era moderna o científica, cuyo fin se predice en la profecía maya, haya durado además exactamente 1260 años.

Este período representado en el texto bíblico como la mujer que esperó en un largo exilio en el desierto su manifestación, cuyo tiempo se cumple en el año 2012 contando desde el 1618 (DC), año en que producto del perfeccionamiento del reloj mecánico que utilizamos -que divide el tiempo usual -en horas (12) y minutos (60) que resulta ser además 1260- se dio oficialmente comienzo a la era científica actual. De allí comienzan a contar los mayas los años de la era que finaliza según la profecía en 2012. A pesar de que hoy lo demos por sentado y no reparemos en ello, este reloj, base de la mecanización del tiempo, es la fundación de una civilización moderna, sin el cual la revolución industrial nunca hubiera ocurrido.

Que todo esto puede ser una casual coincidencia no podemos descartarlo. Alguien dijo alguna vez que Dios juega a los dados. Pero que es llamativo que la profecía maya coincida con los años de la mujer encinta exiliada durante una era que además coincide exactamente con el tiempo del materialismo de nuestra humanidad, y que esa profecía maya hable del fin de esa era en el 2012, año en que se cumplen 144.000 días desde el inicio de aquella era, y ese número coincida con el número de los salvados en la tierra luego de la gran tribulación final, es por lo menos llamativo y para ser tenido en cuenta.

Personalmente, después de diversas experiencias personales, de mi detallada observación de muchos fenómenos, del estudio pormenorizado de las sagradas escrituras a la luz del Espíritu de Dios, creo –y lo he dicho y sustentado en mis ensayos sobre el cristianismo- que existe en la dispensación de los tiempos de la humanidad una única y diversificada manifestación de Dios, un discurso unívoco e indivisible que comprenderemos cabalmente en sus detalles no revelados cuando llegue su hora. Hoy mismo, sin embargo, la Biblia, el Corán y las profecías mayas co-inciden de manera llamativa en estos aspectos relevantes, y dan sustento a esta teoría.

Muchos pueblos. Diversas revelaciones, Un único mensaje.

Cerremos el círculo de esto que hasta aquí fue un tránsito rizomático, una madeja de hilos enredados, una encrucijada de posibles caminos y de revelaciones a medias.

Profundizando en el tema y pidiendo a Dios que me muestre la verdad acerca de tan complejo y velado tema, descubro un detalle conmovedor que me deja simplemente atónito contemplándolo.

Luego de lo dicho respecto a la profecía maya, de la alusión a Mahoma y a la revelación de Cristo, que personalmente conozco y me resulta más cercana, lo que necesitaba hallar era la unión entre todo. Por algún motivo sentía que la había. Y para confirmar que sí la hay tuve que recordar algo que hace muchos años aprendí y me llamó la atención, aunque recién ahora puedo encajar en el esquema general de mi estudio. Veamos.

Los mayas hablan en su profecía del fin de una era, y del inicio -a partir del 2012- de un nuevo tiempo al que -acabo de enterarme- llamaban “el tiempo de Itza”. Parecía un detalle menor. Hasta que me pregunté ¿qué o quién era Itza? A lo que me respondió el saber histórico que el pueblo Maya llamaba Itza a una divinidad cuya traducción era el “hechicero de las aguas” o brujo de las aguas, o finalmente –y ajustándolo a nuestro lenguaje- el dios de las aguas.
Este Itza que en el templo de Palenque en Chiapas construido por Pacal Votan aparecía en la profecía, es el mismo en cuyo honor -y en otro lugar de México- también los mayas erigían el famoso templo de Chichen Itza (pueblo de Itza o casa de Itza). Esto habla de una adoración a la cual podrían atribuírsele visos paganos desde nuestra visión sesgada y parcial, desde nuestro egoísmo teológico, pero su culto claramente se inspiraba en la misma divinidad que el nuestro, y según veremos, tiene increíble afinidad con nuestra fe.

En el instante de haber descubierto esta denominación del nuevo tiempo como “Tiempo de Itza” surgieron en mi mente precisas concordancias entre Itza y Jesucristo, por su absoluta afinidad simbólica con el agua, representada por el bautismo como manifestación excluyente del acto de lavarnos de los pecados. Empiezo a entender que este “hechicero del agua” de los mayas bien podría tratarse de nuestro Jesús. ¿Por qué no? Claro, pero ¿por qué si?
Avanzo un poco más y encuentro estudios gnósticos que hablan de un conocimiento del Cristo cósmico que incluye a los Mayas, Incas y otros pueblos aparentemente paganos, y esto me alienta a internarme a tientas en lo que queda del camino.

Me intereso, poco después, en entender acerca del origen étnico de los mayas, y allí el círculo comienza a cerrarse por completo. Resulta que los mayas, dicho esto por ellos mismos en los registros que se conservan en sus templos sagrados –los mismos de las famosas profecías- eran sobrevivientes de un cataclismo oceánico. Este cataclismo no es otro que el sucedido miles de años antes de Cristo en el diluvio universal relatado en la Biblia, que tuvo a Noé y su familia como protagonistas. Considerando la veracidad científica que avala el suceso del diluvio y sus consecuencias, se infiere aquí que los mayas son sobrevivientes de la humanidad antigua, descendientes de uno de los hijos de Noé que subsistieron al diluvio. Más allá de los detalles, y yendo a lo que interesa aquí y ahora, descubro que los estudiosos concuerdan en que las lenguas indígenas de América latina coinciden en que estas provienen de las antiguas lenguas afroasiáticas anteriores al diluvio, precisamente de la lengua semítica (término que proviene de Sem, hijo de Noe).

Repensando el origen de lo que se conoce como Pueblo de Dios entonces me replantee lo aprendido, y hallo un detalle más, de vital importancia en esta tesis. Es el hecho de que Ismael, el hijo que Abraham tuvo con su sierva Agar antes de tener el hijo de la promesa con su esposa Sara, fue quien –expulsado de la tierra de su padre, pero con la bendición de Dios- dio origen a parte del pueblo árabe. Si no conoce los detalles la historia de la tribu de Ismael, recomiendo leerla en el libro del Génesis, donde en los capítulos 16 y 21 se cuenta la separación de Abraham (del futuro pueblo judío) y el nacimiento de otro gran pueblo bendito por Dios (el árabe, devenido en musulmán luego de Mahoma). Reconocerá en este origen común que refiero, mucho de la veracidad de mi teoría final.

Vuelve a aparecer la figura de Mahoma, quien paradójicamente era descendiente del linaje de Ismael, hijo de Abraham, linaje del cual fuese David y luego Jesucristo, y vuelvo a hallar otro motivo que me lleva a los mayas, y que a mi entender avala el hecho de ser todo parte de la misma revelación unívoca a través de los tiempos.

El hecho es que el comienzo de la construcción del templo de Palenque en Chiapas por parte del rey maya Pacal Votan para ocultar las profecías a los saqueadores españoles, sucede en el año 631 (AC), y es este el mismo año en que a miles de quilómetros de distancia el profeta del Islam que había sido empujado al desierto, habitado la cueva de Hira y recibido del Arcángel Gabriel el texto sagrado del Corán, marchaba victorioso a la Meca, predicando a los incrédulos la necesidad de volver al culto de un solo Dios en concordancia con su padre Abraham. Cumplida su misión Mahoma muere al año siguiente, y del otro lado del mundo el rey maya Votan sigue el mismo fin acabado su templo y sus profecías. Los musulmanes denominan a Mahoma “el sello de los profetas” en alusión a que fue el último de ellos según lo entienden. Y Votán acabó el calendario maya en ese tiempo, sin proseguir nadie con las predicciones astronómicas. De ahí que algunos crean que el calendario maya acaba porque acabará el mundo. Pero claramente lo que acabó fue un mensaje. 1260 años de anuncios velados a una humanidad ciega antes que la mujer encinta sea liberada y el mensaje final sea entendido por millones. ¿Casualidad? Todo parecer ser casualidad en la historia de la humanidad.

Las profecías mayas son un mensaje para la iglesia

El hebreo, el arameo hablado en los tiempos de Jesús (descendientes de la tribu hebrea de Israel –Jacob-) y el árabe hablado por los musulmanes (descendientes de la tribu hebrea de Ismael) son las tres principales lenguas semíticas, de las que devino la lengua hablada por los mayas. Es decir que naturalmente el término “Itza” bien podría compartir alguna referencia con otro en la lengua aramea, hebrea, o árabe, como yo estaba sintiendo que sucedería.

Comienzo a sorprenderme a mí mismo con la confirmación de esta teoría personal que no he leído ni oído en todas las búsquedas realizadas para llegar hasta aquí.

¿Cuál es en definitiva esta hipótesis personal? Es que entiendo que el ser que según el término de origen semítico los mayas denominaban “Itza”, no es otro que el mismísimo Jesús de Nazaret. ¿Y por qué supongo esto y lo ato al Islam, pasando por Israel? Justamente por la unicidad de la lengua utilizada, lo que me lleva a descubrir que el término que utilizan los escribientes de Mahoma en sus textos sagrados para definir la figura de Jesús  (también de origen semítico) es “Isa”. Por mera curiosidad quise saber si el hebreo y el arameo confirmarían la suposición, aun cuando estaba seguro que lo haría. Lo afirma el vocablo Ishva, devenido en Yeshua y de ahí a nosotros en Jesús.

¿El “Isa” de los musulmanes y el “Itza” de los mayas, y hasta el Ishva de los hebreos, todos a miles de kilómetros de distancia, podría ser el mismo? Sin dudas podría ser el mismo. Y si acaso fuese el mismo, claramente las profecías mayas que hablan del inicio de un tiempo de Itza sobre la tierra, afirmarían la predicción del Apocalipsis refiriéndose a Jesús. Si. Pues lo veremos.

Entrando definitivamente en el objeto de este ensayo, diré entonces que como conclusión que creo que esta tan mentada profecía de origen maya habla de un suceso que afectará naturalmente a la humanidad toda, pero que tiene un mensaje dirigido específicamente al pueblo de Dios, representado en la iglesia de Cristo como exponente final del plan universal para el ser humano.

El mensaje públicamente conocido de las profecías de los mayas, la congruencia increíble con los sucesos del Islam relatados en su Corán -texto que más allá de algunas mínimas divergencias e inexplicables tergiversaciones humanas afirma y destaca la figura salvadora de “Isa, hijo de Maryam”- y el mensaje que más cómodamente entiendo a la luz de las sagradas escrituras cristianas, me lleva a ver con claridad que lo que sucederá en 2012 –y esto en cabal concordancia con mi visión del cristianismo y la nueva iglesia largamente expuesta en otros ámbitos- será un tiempo de renovación espiritual final, que producirá una definitiva predicación del evangelio del Reino de Dios, avalado por la poderosa manifestación de quienes creen en su segunda venida. Esta manifestación, claramente unida a una vuelta a los valores humanos, al cuidado de la tierra, a la vida natural, contra el despilfarro de los recursos, será representada por diferentes manifestaciones humanas en todo el mundo, pero es la nueva Iglesia de Cristo quien está llamada a liderar ese cambio final hacia el fin de los tiempos.

La hora de la liberación de la mujer encinta exiliada al desierto, anunciada durante 1260 años por los dos testigos muertos, -quien más sino la iglesia- ha llegado. El reino, el mensaje original del evangelio, volverá a ser predicado en todo el mundo con el aval de milagros, prodigios y señales, mediante el poder de su Espíritu Santo derramado sobre todos los que creen.

Sanar la tierra con el perdón

Con total humildad y dependencia de la inspiración divina que siempre invoco antes de compartir temas de tamaña delicadeza, encuentro un claro hilo conductor entre el espíritu de los mayas – más aún entre el espíritu de los pueblos originarios del mundo- y los cristianos de hoy; conexión que ocupará un lugar preponderante en el inicio y desarrollo de esta nueva era espiritual de la humanidad.

No me extenderé demasiado en este particular, pero sólo diré respecto de una realidad que es más cercana, lo que vi acerca de nuestra responsabilidad como cristianos respecto de los pueblos indígenas de nuestra América.

No hace mucho tiempo, en oportunidad de  participar de una reunión con autoridades indígenas de mi país -y en medio de una especial conmoción que varios testigos recuerdan- tuve una visión determinante respecto del genocidio y la usurpación que en nombre de Dios y de nuestra fe hicieron los reinos poderosos del viejo mundo sobre esos pueblos, robándoles sus tierras y sus bienes, matando a sus hijos e intentando acabar con su cultura para suplantarla por una que no llevó a su descendencia ni el amor ni la paz prometida.

Alguien dijo hace un tiempo: “Cuando los españoles llegaron a América, ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos el oro. Cuando se fueron ellos tenían el oro y nosotros teníamos la Biblia”. Cuando comprendí la gravedad de este suceso, la distancia con el verdadero evangelio, que se ve aún en la lectura de los propios testimonios de clérigos como Bartolomé de las Casas, sentí vergüenza por lo que generaciones de bastardos hicieron, haciéndose pasar por cristianos.

Es por eso que este tiempo nuevo que comienza en 2012, sobre todo en nuestra América –donde considero se dará el centro de estos sucesos de la nueva dispensación como antes se dio la era industrial y material en el viejo continente- debe comenzar por un sincero pedido de perdón a nuestros pueblos originarios, a nuestros hermanos indígenas, a quienes Dios evidentemente daba abundantemente de su sabiduría en los tiempos previos a la institucionalización y banalización de una iglesia mal llamada cristiana, quien al servicio de intereses egoístas y asesinos conquistó nuestra tierra para inundarla de sangre inocente.

Finalmente sin duda debemos también avanzar en este tiempo hacia el nacimiento de una nueva relación con el pueblo islámico, fundada en la revalorización de su fe verdadera y el definitivo destierro de las falacias cruzadas que han llevado a siglos de enfrentamiento y muerte entre hijos del mismo padre. Alguien podrá pensar que la historia toda del pueblo de Dios -me refiero al gran pueblo que hemos definido hasta aquí y que incluye a judíos y musulmanes- está signada por la violencia, las guerras y la muerte. Esto es cierto. Pero esa historia, definitivamente enmarcada en otro contexto histórico, en el que un estado teocrático buscaba su dominación territorial en base al uso de la fuerza, avalado por Dios en esa conquista, difiere sustancialmente del nuevo estado celestial que Cristo conformó en su venida, basado en el amor al prójimo y que tiene su trono en un nuevo cielo y una nueva tierra.

En este nuevo orden claramente no tiene lugar la predicación del evangelio seguida de la violencia. Los evangelizadores del siglo XV no hallarán resguardo en la violencia de sus antepasados. Ese nuevo plan de Dios se materializa ahora, con la nueva consciencia que se difundirá en el mundo a partir de nosotros.

Un nuevo tiempo para una nueva iglesia universal

La Biblia abunda en profecías y anuncios para los últimos tiempos de la humanidad, y aunque muchos permanecen velados a nuestro entendimiento, algunos son absolutamente claros y vigentes. Siguiendo el consejo de San Pablo a Timoteo ha llegado la hora en que muchos, apartados de la sana doctrina tendrán comezón de oír, y será la nueva iglesia, nacida de las cenizas de una muerta, la responsable de hablarles con sobriedad, sencillez y poder verdadero. “El que tiene oídos para oír, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.

2012 será entonces el fin de una era marcada por un progreso desmesurado y un consumo voraz, que llevaron a la raza humana a una evidente decadencia moral y espiritual; y dará inicio a un tiempo nuevo de espiritualidad –con diversas manifestaciones, por qué no decirlo- pero en el que la Iglesia de Cristo, como exponente del nuevo pacto de Dios con el hombre, tendrá un supremo protagonismo si nos animamos a asumir nuestra responsabilidad final.

En 2012 el Espíritu de Dios, prometido por el Profeta Joel, comenzará a llenar a quienes entiendan que son parte de este nuevo orden, dándoles poder para anunciar su Reino con hechos irrefutables, como al principio. Es el espíritu prometido para los postreros tiempos. El golpe final. Como el mismo Cristo lo anunciaba a sus discípulos, preocupados por el fin de su tiempo, nadie sabe el día ni la hora, pero les dio señales claras de las cuales muchas se han cumplido y otras comenzarán a cumplirse: “Oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”.

Llega un nuevo amanecer al mundo. La iglesia de Cristo, el pueblo elegido por Dios desde tiempos antiguos se transformará en un pueblo unido y único, opuesto a las falsas doctrinas que ensuciaron desde hace siglos el nombre de Dios y alejaron a millones de hombres y mujeres de una fe sana y perfecta.

La nueva Iglesia que nace eliminará las barreras de las denominaciones, acabando con la vergonzosa división del pueblo de Dios que hoy permite la coexistencia de miles (si, leyó bien, miles) de cultos registrados bajo un supuesto cristianismo, aún cuando nuestro Señor oró para que seamos uno, y nos insta a no alejarnos del evangelio verdadero con graves advertencias. También eliminará como dije, muchas de las barreras injustas que separan al cristianismo del islam, y que bajo la sombra de falacias protestantes ha sobredimensionado la elección del pueblo judío por sobre este, alentando enfrentamientos que nada tiene que ver con los actos de amor en que debe, inexorablemente, expresarse nuestra fe. No se trata sin embargo del ecumenismo que muchos pregonan hace tiempo. El ecumenismo une religiones, pero mantiene las divisiones. El nuevo pueblo que nace de la predicación final será un retorno a los planes perfectos del comienzo de la Iglesia de Cristo, nacida para ser pueblo y no religión.

La iglesia nueva será una, como al principio, para que el mundo crea. Una, para que miles se añadan a ella atraídos por un amor manifiesto y sincero. Sin juicios, sin ley, sin más mandamiento que el amarnos unos a otros como nos amamos a nosotros mismos. Y ese amor, traducido en la definitiva renuncia a nuestros tesoros terrenales por la consciencia plena de nuestra herencia eterna, originará un nuevo espíritu de hermandad que llenará la tierra de amor y esperanza antes del día final.

Si te consideras un verdadero cristiano, si crees que Jesús resucitó pagando por tus errores y volverá a buscar a sus hijos, es tiempo de actuar. No podemos dejar que el desorden, la maldad, la tristeza y el desamor sigan ganando la batalla. 2012 será para todos los seres humanos el fin de una época de superficialidades y materialismo, y una nueva oportunidad universal para el renacer de los valores trascendentales. Será -con o sin vos- el año del nuevo nacimiento del pueblo de Dios en la tierra, hacia una manifestación final de su segunda venida.

El reino de los cielos se ha acercado definitivamente y nosotros vamos a tomar ese poder para iluminarlo todo. Esta es, a mi entender, la verdad acerca de cuanto acaba y cuanto comienza en 2012. Ya lo veremos.

Guillermo Dowyer,
6 de febrero de 2012

http://www.facebook.com/groups/237641349615624/

Una radiografía de la religión

Estamos rodeados de gente. Estamos rodeados de personas a las que no conocemos. Peor aún, estamos rodeados de seres a los que ni siquiera reconocemos pares, no nos importan y nos pasan frecuentemente inadvertidos. Y es tan fuerte y trascendente la implicancia emocional y espiritual que este fenómeno tiene, que se degrada día a día nuestra especie, nuestro planeta y se limita gravemente nuestra existencia. Creo fervientemente en la inminente realidad del Reino de Dios, pero sé positivamente que su manifestación se retrasa por misericordia con los que mueren víctimas de nuestra insensibilidad.

El cristianismo es una fe tan degradada que ni siquiera quienes se adjudican el título de cristianos están convencidos de su validez. Se impone en estos tiempos finales recuperar los principios de los principios, para salvar primero a los cristianos de la muerte de su fe, y así poder anunciar al mundo, con poder, la justicia del Reino de Dios.

La religión católica nos enseñó a temerle tanto a Dios y su justicia que acabó por crear en nuestras mentes un Dios más castigador que amante. Como respuesta a este error nace un protestantismo que predica una religión en la que todo es por gracia. Esto creó toda una generación de mal llamados cristianos nada preocupados por las obras de la fe, peores personas, egoístas y alejados de la hermandad original. Me espanta cuando veo a hombres imperfectos y vulnerables como yo mismo juzgar los actos de sus pares o determinar el futuro de sus almas por actitudes y conductas absolutamente íntimas y privadas. Si intentaran antes de emitir sus juicios ponerse en la piel de ese otro ser, o aproximarse a pensar como Dios, se avergonzarían seriamente.

Cuando me preguntan cuál es la verdad, si son católicos, ortodoxos, evangélicos o protestantes los equivocados, respondo que todos por igual están errados en alguna medida. Han olvidado el origen y destino de su fe y, enredados en los negocios del mundo, conviven con millones de seres humanos hambrientos, sedientos, pobres, desamparados y tristes, sin hacer corporativamente nada. La esperanza de las mayorías perece en las fauces de la manipulación perversa de minorías dominantes. Inagotable calaña de oportunistas que tendrá el día final su hora más tremenda, no tanto por el dolor causado a los indefensos, sino por el disfrute insensible de sus actos cotidianos.

La verdad la tienen los pocos cristianos que -despojados de la letra muerta- ponen su corazón en la ayuda al prójimo con verdadero amor, sabedores y practicantes del único mandato que el autor de nuestra fe nos impusiera: “ama a tu prójimo como a ti mismo”.

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